martes, enero 29, 2008

Freaky fiesta

domingo, enero 27, 2008

Cthloverfield


Sin pena ni gloria dentro de poco pasará por las pantallas españolas una película americana titulada 'Cloverfield' (aquí lo han traducido como Monstruoso). A simple vista parece una mezcla entre King Kong y Godzilla; una ciudad atacada por "vete-a-saber-que" y donde los protagonistas tienen que ponerse a salvo como puedan. Todo esto rodado con el estilo "hand-held" (como si lo rodasen los propios protagonistas de la acción con su propia cámara como ya hemos visto en The Blair Witch Project o en la española [REC]) para añadirle más "realismo" (?). Por lo que me ha parecido a mi, la verdadera gracia de la película no está ni en el monstruo, ni en los efectos especiales, sino más bien en vivir en primera persona la angustia, la locura y la pérdida de control de uno mismo ante esa situación.
Como fan de Lovecraft (y admirador de Cthulhu ^^) se pueden ver dos posibles paralelismos con esta película. El primero de ellos, el más superficial y a mi parecer menos importante, el que una criatura marina ataque una ciudad...con esto todos pensamos en Cthulhu despertando de R'lyeh y emergiendo desde el Pacífico para atormentar alguna ciudad costera. Sería muy ingenuo pensar que los creadores de la película se han inspirado directamente de la obra del escritor de Providence, además que la idea de un bicharraco saliendo del mar y arrasando todo cuanto ve no es algo nuevo. Y por si fuera poco, incluso físicamente la criatura de Cloverfield poco tiene que ver con nuestro monstruo durmiente favorito.

Sin embargo, el segundo paralelismo con 'La llamada de Cthulhu' y demás obras similares radica en la incertidumbre, la locura, la pérdida de control y la ansiedad de los protagonistas a lo desconocido. Esta idea es la que impera en casi todas los escritos de Lovecraft; el temor a lo desconocido, la locura humana al intentar explicar lo inexplicable, afrontar a lo irreconocible. Es aquí donde el espectador puede llegar a conectar, monstruos marinos a parte, directamente con los Mitos de Cthulhu.


miércoles, enero 23, 2008

martes, enero 22, 2008

La CobraGuía del Ciclomotor 1

Cierto asturiano me ha revelado el universo al pasarme este vídeo. Tenemos un nuevo "iluminado". Sencillamente, awesome!!!

lunes, enero 21, 2008

Ok Go, ein?

Puede que esteis como yo hasta hace un par de horas, es decir sin conocer la existencia de este grupo de rock indie (formado por 4 personajillos la mar de peculiares) que son los Ok Go, que resulta que son famosos por éste vídeoclip tan casero y estrambótico:

sábado, enero 19, 2008

Cthulhu para niños!

jueves, enero 17, 2008

La Canción de los MIR

Tanto para los presentes como futuros MIR va dedicada esta canción.....bueno es un link, le dáis al play y a leer la letra. Realmente no tiene desperdicio. Toda una verdad como un templo.

http://medtempus.com/archives/la-cancion-de-los-mir/

Que la Fuerza Os Acompañe!!!

miércoles, enero 16, 2008

MIReños 2008...Ánimo que ya casi está!!!

Poco más que añadir al contenido del propio título. Este sábado 19 se celebra el MIR. Parece mentira que hace un año yo estaba allí sufriendo y dando el callo. El tiempo pasa muy deprisa para unas cosas y muy lento para otras. Para los que habéis estado todo un año, o el tiempo que sea, preparando este examen, ánimo, tranquilidad, calma, disciplina...la meta ya está a la vista. El trabajo más duro ya lo habéis hecho. Muchos sacrificios, muchos malos ratos, pero tranquilos que ya todo se acabó. Si claro, me diréis que aún quedan unos días durillos y de nervios, pero nada! Eso no es nada comparado con todo lo que habéis tenido que soportar estos meses.

Ánimo, y como siempre, tanto como para ahora, para el día 19 y para siempre....


Que la Fuerza Os Acompañe!!!!!!!!!!!!!!!!!

sábado, enero 12, 2008

El Mundo de la Patología (aquello que muchos jamás se imaginaron)

El mundo de la Patología es sin duda apasionante, no obstante, es también un mundo desconocido y poco explorado por el resto de médicos. Son pocos los que se atreven a profundizar más allá de los límites del extraño ubíluco que ocupan los Patólogos. ¡Claro! los Patólogos, esos extraños seres que decidieron entregar su vida a tan extraña tarea... Pues bien, en esta primera lección pretendo acercaros un poco más a una de las más extrañas criaturas que merodean por los pasillos de la mayor parte de los servicios de Patología, el comunmente conocido como Pringui Mayor.

Descripción Macroscópica:
Individuo de edad comprendida entre los 24 y 30 años de media, cuyas altura, anchura y profundidad suele variar en función del contenido. Dependiendo de la cantidad de pigmento retenido en su superficie, su coloración externa puede variar del rosa pálido al marrón oscuro-negro. Asimismo, su cara es el vivo reflejo de todo lo que su interior guarda.

Actividad:
El Pringui común tiene unos hábitos de vida fijos.
Primeras horas: Comienza el día a las 6.00, tras una breve ducha y un desayuno rápido se dispone a ir a su lugar de trabajo (véase más adelante, en próximas entregas: Ubículo de Patología). Suele llegar media hora antes de lo que se espera de él y sin más demora se dispone a dictar las 50 descripciones detalladas de las 50 respectivas piezas que tuvo que procesar el día anterior. Acto seguido se hace inminente la llegada del jefe de Servicio, esa figura intimidante que causa pavor al Pringui. Con la llegada de tan curioso personaje, se da inicio a la denominada Sesión de patología durante la cual el jefe no deja de hablar y decir miles de burradas, millones de barbaridades sobre la vida en general (y su vida en particular) y unas poquitas de verdades interesantes sobre Anatomía Patológica. Este periodo bien puede alargarse hasta las 10 de la mañana.
Desayuno: Este es uno de los momentos preferidos por el Pringui, es libre por unos minutos, para retomar fuerzas, criticar la sesión y cagarse en la puta madre que parió al cabronazo del pedazo de hijo de puta del jefe.
La mañana: La mañana comienza con parte de desconcierto, demasiadas tareas entre las que el Pringui no sabe por cual decidirse. “¿Qué haremos ahora?”, “¿comienzo por rebajar mi “montoncito” de solicitudes que me esperan pacientes sobre la nevera?” “¿empiezo a mirarme las laminillas para tener una idea cuando las mire con el adjunto?”, “¿voy en busca del adjunto para diagnosticar las biopsias y empezar a cerrar casos?” . Pongamos por ejemplo que el Pringui decida comenzar a usar su microscopio, pues la cantidad de laminillas que se acumulan en su mesa, deben de ser vistas por él antes que por ningún otro, para que sea el primero en diagnosticarlas. Claaaaaaro! Piel, esto es piel, pero.... ¿qué coño tiene?, ¿qué es esta puta célula? (no os preocupeis no será nada, contaminación, alguna porqueria sobre el porta o un inocente linfocito), ¡oh, sí! esto es clarisimamente displasia ( apuesto lo que sea que acaban siendo cambios reactivos), o bien, ¡bah! esto es de lo más normal ( tumor de células en anillo de sello que cae). En fin, que según avanza en el mar de laminillas y casos pendientes, el Pringui se hace cada vez más consciente de su ineptitud. Además cae en la cuenta que en el tiempo que está perdiendo mirando celulitas rosa que no es capaz de identificar, la cantidad de solicitudes que deben de acumularse sobre la nevera en su montoncito, deben de ir creciendo, creciendo, creciendo, creciendo... bueno, ya me entendeis.
Y entonces se levanta decidido, camina seguro de si mismo hacia la sala de Macros, se pone los guantes y llega la neverita de recepción de muestras. No falla, la primera faena es una placenta, una linda, fresca y sanguinolenta placenta. Antes de ponerse manos a la obra con ella repasa lo que le viene después: otra placenta, otra placenta.... así hasta unas 10. Mejor no sigue mirando, o se deprime... ¿por qué narices pare tanto la gente?, ¿cómo es posible? Está claro, sólo mirando los apellidos de las señoras que dejan allí su placentita uno se da cuenta del motivo. Y entonces llega otro de esos momentos de regocijo del Pringui. Por su cabeza pasa la idea que si él tiene hoy 10 placentas (más las 10 de su compañero), eso significa que el ginecólogo... muahahaha!. En fin, manos a la obra.
(continuará)

jueves, enero 10, 2008

1000 !!!


Sí, es el post número 1000. Enhorabuena a tod@s! Pero hoy me quiero dar un gustazo y es el de darme la enhorabuena a mi mismo (venga alarde narcisista!). No por el post número 1000, sino sencillamente por que yo lo valgo! Si señor! Soy bueno, soy grande y lo sé!

martes, enero 08, 2008

Heavy & Medicina I: AC/DC y las enfermedades venéreas

Febrero del año 1975. Si,ha llovido mucho desde entonces, pero ese fue el año en que se publicó el disco “High Voltage”. El grupo era una panda que iniciaron sus andaduras en el año 73. En un ataque de inspiración bohemia bautizaron el grupo al ver un electrodoméstico. AC/DC; corriente alterna, corriente continua…y es que no se puede tener talento para la música y para otras muchas cosas al mismo tiempo…Como frontman contaban con el carismático Bon Scott, y los hermanos Young a las cuerdas. Inicialmente el disco “High Voltage” se publicó tan solo en Australia (para quién no lo sepa, estos tipejos son de la tierra del dingo y el koala). No fue hasta un año o dos después que se publicó, con algún cambio, en el resto del mundo. Dicho disco contenía la canción que trataremos hoy; The Jack.Y es que la cancioncilla tiene una historia algo curiosa. Empezaremos por su composición. Una buena noche (o mala, no lo sé), la banda decidió visitar una de esas casas donde las mujeres van con poca ropa, y van con todavía mucho menos ropa si les das un donativo. Ningún “miembro” se libró…(jurjur! No sabéis lo divertido que ha sido entrecomillear la palabra miembro)…Gonorrea!!! Sí señor, sexo, drogas, rock’n roll y diplococos gramnegativos!!!

Inspirados en la experiencia decidieron componer una canción…Curiosamente, yo desde que escuché por primera vez “The Jack” ya me habían llegado oídos de que iba sobre la gonorrea. Además la letra cuadraba a la perfección; Una mujer “sucia”, que le entrega su cuerpo…pero que también a todo el mundo…Bueno cogéis la idea. En mi mente solo había una cosa que no cuadraba, y empezaba por el mismo título de la canción “The Jack”. ¿Qué rayos es un Jack? ¿Acaso significa gonorrea o algo similar? Tras mucho indagar en el idioma de Shakespeare me vi frustrado. Pero por una casualidad llegó a mis manos una versión diferente de la canción “The Jack”; una letra diferente a la popular; se trataba de la canción que se publicó en la primera versión del disco “High Voltage” sólo en Australia. En dicha versión no se hablaba directamente de mujeres ni de sexo. La canción describía una partida de póker en el que uno de los jugadores guardaba una “manga” especial que el otro jugador no esperaba….y luego claro se la metía doblada (por decirlo fisnamente…nótese la S deliberadamente precediendo a la N para añadir un toque cómico a la frase…jur jur si es que soy el amo!!!). En el póker; el “jack” es un tipo de mano, no la mejor, pero algo es algo. Para los que no estéis familiarizados con las metáforas, el que guardaba el as en la manga (mejor dicho el “jack”) serían las mozas con su gonococo saludando de entre sus piernas (o vete saber de dónde), y el que no se lo espera pues cualquiera de los miembros de la banda. Luego, sin saber yo realmente cuando exactamente ni porque, pasaron a una versión más explícita y sin metáforas para marear al personal. Esta última versión más directa es la que finalmente todo el mundo conoce de los conciertos, los discos, etc…conservando de la original tan solo el estribillo: “She’s got the Jack!”




Letra original

http://www.lyricsondemand.com/a/acdclyrics/thejacklyrics.html

Letra "actual"

http://www.actionext.com/names_a/ac_dc_lyrics/the_jack.html

Y ahora hablemos de nuestro amigo el gonococo…

La gonococia o gonorrea es la infección producida por un microorganismo llamado Neisseria gonorrhoeae. Pero también la podemos encontrar bajo otros nombres como son blenorrea o blenorragia. Una cosa que siempre me ha chocado en medicina es como la mayoría de enfermedades “antiguas” o síndromes tienen dos nombres; uno compuesto con partículas en griego y el otro en latín. Pues sepan que para cachondeo y jolgorio del personal, tanto blenorrea como gonorrea provienen del griego…sobran comentarios, ¿no creeis? Ya que estamos con el griego, explicaremos que el sufijo –rhea significa fluir. Gonos por su parte vendría a decir algo como semilla, esperma, procreación. Blenos sería mucosidad o moco.

Como os podéis imaginar esta enfermedad es tan antigua como….buf! como el propio mundo. Los entendidos en el tema ven reseñas de la gonococia y de su prima, la sífilis, en la Biblia, antiguos papiros, etc. Como hemos dicho los griegos eran los que más puestos estaban en este tema, de hecho fue Hipócrates (entorno al 400 a.C.) quien hizo una de las primeras descripciones de la gonorrea (con disecciones uretrales incluidas). Finalmente otro famoso médico griego, Galeno, fue el que bautizó dicho síndrome como gonorrea. Pero como curiosidad que hasta hace relativamente poco se creía que la gonorrea y la sífilis eran la misma enfermedad pero en diferentes fases; una precoz y una tardía. No fue hasta que un francés del siglo XVI metió las narices (entre franceses y griegos está el juego….no digo más) que describió la sífilis y la gonorrea como entidades diferentes. Eso sí, sudaron de él y no fue hasta mediados siglo XIX que se “oficializó” dicha distinción.

Aclarados estos temas iremos al origen del mal que tratamos hoy. El culpable como hemos dicho es un coco gramnegativo (clasificación basada en la morfología y en las características de su pared celular que no viene al caso explicar) llamado Neisseria gonorrhoeae. Esta bacteria, aerobia e inmóvil, tiene la tendencia de ir en pareja (diplococos), haciendo que los microbiólogos en un alarde de creatividad e imaginación bautizasen a dicha forma como “en grano de café”. Aquí la imagen para quien quiera comprobarlo.



Además nuestro diminuto malhechor está recubierto de unas fimbrias (como un “velcro” para entendernos) que favorece que se adhiera a las células (especial apetencia por los epitelios cilíndricos y transicionales). Y allá va una buena noticia para todos aquellos amantes de la zoofilia: el hombre es el único huésped. De todos modos yo de vosotros seguiría utilizando protección si mantenéis relaciones con otras especies animales….nunca se sabe lo que nos depara la Madre Naturaleza.

El periodo de incubación es de unos 2-5 días tras el “incidente”. Pero… ¿Cuál es la clínica de la gonorrea? En el varón típicamente cursa en forma de uretritis. Esto es molestias, escozor al orinar además de una secreción uretral blanquecina, generalmente por la mañana. También puede cursar en forma de epididimitis que, con ánimo de abreviar, explicaré lo que es en muy pocas palabras: “te duele un cojón”. En las mujeres la enfermedad puede cursar también en forma de uretritis, pero también en cervicitis, endometritis, salpingitis, enfermedad inflamatoria pélvica…o si nos vamos al extremo de las catástrofes, en forma de peritonitis generalizada o bien perihepática (síndrome Fitz-Hugh-Curtis). Por suerte para las mujeres muchas cursan de forma asintomática, es más, una de cada cinco ni se entera que está infectada. Los hombres no corremos tanta suerte; sólo 5 o como mucho 10 de cada 100 hacen de “portadores asintomáticos”.

Pero no seamos mojigatos…¿uretritis? ¿cervicitis? Por el amor de Broca! Eso es demasiado “sencillo”. Sabemos que el sexo da mucho más de sí. Vuestra curiosidad mórbida la saciaré con unas pocas palabras más acerca de otras posibles afectaciones del gonococo: afectación anorrectal, conjuntival, faríngea…



Por si esto no fuera poco, esta uretritis o la afectación local del tipo que sea puede ser solo el principio….en un pequeño porcentaje de pacientes se desarrolla la infección gonocócica diseminada, a veces por desencadenantes tales como embarazo y menstruación así como ciertas características del huésped como son algunos grados de inmunodepresión (déficit de complemento; C5 C9). Este síndrome se llama artritis-dermatitis y sus características son: fiebre, poliartralgias migratorias (típica pregunta de MIR), tenosinovitis asimétrica y lesiones papulares que pueden hacerse pustulosas o bien hemorrágicas (remedando una meningococemia o una endocarditis bacteriana) y se sitúan típicamente sobre las articulaciones. Además puede acompañar una fase de artritis purulenta, generalmente monoarticular (grandes articulaciones; rodilla, tobillo, muñeca).

¿Cómo se hace el diagnóstico? La historia de la enfermedad es bastante sugestiva, pero el análisis de la secreción uretral nos da la clave (ya sea mediante tinción de Gram o cultivo en medio Thayer-Martin).

El tratamiento, para los curiosos: Ceftriaxona (intramuscular y en dosis única),o Cefixima (oral, monodosis), o Ciprofloxacino (oral monodosis). Además el tratamiento ha de cubrir otro -microorganismo; Chlamydia trachomatis, con Doxiciclina 7-10 días o bien Azitromicina una sola dosis. De la Chlamydia trachomatis hemos dicho poco, y diremos poco. Es una bacteria gramnegativa, intracelular obligado (necesita cultivo con células vivas) que tiene la dichosa manía de irse de fiesta junto con nuestro amigo el gonococo (por eso se tratan los dos a la vez para prevenir a las 3 semanas la llamada uretritis postgonocócica). Además podemos decir que nuestra amiga la Chlamydia es el agente de las enfermedades de transmisión sexual más frecuente. Vamos, como la típica “amiga fea” (efecto murciélago) pero que en este caso acaba pillando cacho igualmente…

Un placer y Gracias por su atención…

Que la Fuerza Os Acompañe!

lunes, enero 07, 2008

Heavy & Medicina: Próximamente

Tengo el orgullo de anunciar un nuevo ciclo. No me refiero a un nuevo ciclo de terror y dominación sobre la faz de la Tierra. No os asustéis. Inspirado en....bueno no sé en que me inspiré cuando pensé la idea...el caso es que he decidido realizar una serie de "revisiones" sobre canciones de heavy metal (con todas sus variantes y primos-hermanos) que guardan algún tipo de relación con el mundo de la medicina. En principio la intención es que dicha revisión incluya la parte puramente musical y la parte puramente médica.
¿Interesante? No sé.
¿Emocionante? No sé.
¿Periodicidad? Ni idea.
¿Tendré paciencia para hacerlo? No sé....de momento el primero ya lo tengo hecho (hip hip hurra por mi!).

Recordad....Que la Fuerza Os Acompañe!

martes, enero 01, 2008

The Four Horsemen-The Mechanix , ¿un parecido más que razonable?

Ante todo y en primer lugar: Feliz año nuevo a tod@s, y que éste año sea mejor que el anterior.

Uno de éstos días atrás, en un momento de aburrimiento, me dio por investigar en el Youtube sobre Megadeth, un grupo que conocía de oídas pero que nunca me había dado por escuchar, y me encontré esto:




Rápidamente, me vino a la cabeza esta otra canción, "The Four Horsemen" de Metallica:


¿Coincidencia?¿Plagio?. Seguí investigando...sabía que Dave Mustaine (el cantante de Megadeth) había sido miembro de Metallica, y que lo habían expulsado, y que tras la expulsión había fundado Megadeth. Tras un rato trasteando por youtube llegué a este vídeo, en el cual Metallica(todavía con Mustaine) toca "The Mechanix". Ésto me descolocó bastante:


Seguí investigando más, y descubrí la razón de tanta coincidencia: Resulta que "The Mechanix" originariamente era una canción de Metallica. Tras la expulsión de Dave Mustaine, Metallica reescribió la letra, pasando a llamarse la Canción "The Four Horsemen". Mustaine, cabreado por su expulsión se llevó la "versión original" a Megadeth, haciéndola más veloz, ya que declararía que, "después de ser despedido de Metallica, todo lo que recuerdo es que quería sangre, la suya. Quería ser más rápido que ellos".
Misterio resuelto :P

lunes, diciembre 31, 2007

Feliz Año Nuevo

Otro año que acaba, otro año que pasa...
Y parece que las cosas van cambiando. No sé que deciros, la verdad, sé que he sorprendido a muchos y disgustado a algunos. No sé si debo pedir perdón, a los aludidos, o a todos, o quizás nadie. Pero ahí que va perdón por desequilibrar mundos, por terminar jodiendola siempre. Mi intención jamás ha sido dañar a nadie, pero las cosas cambian, vaya que si cambian... Sólo queda desearos una buena salida y mejor entrada de año. Pasadlo bien, disfrutad del tiempo y sobretodo, sed felices, muy felices, os prometo que yo lo intentaré.
Mil Besos.
P.D. Os felicito sin canción ni banda sonora, no me pregunteis porqué...

miércoles, diciembre 26, 2007

lunes, diciembre 24, 2007

Feinstone. Año 0.

Tras un largo y doloroso suspiro aquí estoy. Sí, lo sé, no soy mucho de escribir, soy un poco vaguete...y ya si era en estas circunstancias pues....no era precisamente sencillo. Pero para eso está el blog, ¿no? Tras los últimos tres posts de videos había llegado la hora de escribir algunas líneas por aquí. Pero ojo, los vídeos no eran escogidos al azar. Era plenamente consciente de lo que colgaba y fueron seleccionados escrupulosamente. He pasado (o estoy pasando) unos días en que a ratos me apetece charlar y a ratos no. Y como cuando me plantaba delante de la pantalla eran los ratos de "no", pues colgaba los vídeos querían decir por mí las palabras que en aquellos momentos no era capaz de pronunciar....o mejor dicho escribir.
Para el más avispado ya sabrá por donde van los tiros, y para el que no....pues nada...le tocará espabilarse porque aún no estoy preparado para decirlo abiertamente, amén que tampoco es el lugar más idóneo para anunciar ese tipo de cosas, si más no para explicar los sentimientos de uno.
Y la verdad es que no soy muy bueno expresando los sentimientos en persona, de palabra, así que imagináos sobre unas líneas de texto. Quedaría de pena. Me dejaría muchísimas cosas en el tintero. Así que aún recurriré a nuestro queridísimo YouTube para ello. De todos modos si que tengo algunas palabras que decir. Y es que estoy pasando una mala época, y la que me queda por delante, pero si algo tengo claro es que no voy a dejarme hundir. Tendré mis altos y mis bajos (intuyo más bajos que altos :S) pero intentaré tener la mente fría como para poder tirar adelante sin mirar para atrás. Feinstone no cae tan facilmente. Así que iros preparando para mi "regreso", porque pienso volver pero elevado a la enésima potencia. ¿Por qué? Sencillo... No puede morir lo que yace eternamente, porque tras extraños evos, incluso la Muerte puede morir. Anda! Si es la cabecera del Rincón ^^

Pues eso, muchas gracias a todos los que me han apoyado, lo están haciendo o los que lo harán. Y eh! No guardo rencor a nadie. La vida sigue....o al menos eso dicen. Una nueva etapa. Solo espero que el nuevo año me vaya mejor que este :P

Para no perder la costumbre adjunto un vídeo de una de las últimas canciones de Helloween, del album Gambling with the Devil. Una auténtica preciosidad de canción : "As Long as I Fall". Realmente emotiva y muy acertada (sinceramente el video es una porquería, pero la canción es una pasada...sobretodo el mensaje :P).




- Helloween Lyrics


Ah! Felices Fiestas y ese tipo de cosas!!!!!

El Rincón os desea Feliz Navidad. Ah! Y como siempre....


Que la Fuerza Os Acompañe!

viernes, diciembre 21, 2007

Tú mismo

Bueno, quizás con un poco de paciencia pueda aprender aunque sea de esta canción de WarCry.



Nada hay bajo el sol que no tenga solución
nunca una noche venció a un amanecer

Hubo un tiempo en que todo me iba mal
perdido en la oscuridad sin saber a donde ir
De mi vida se esfumó todo el color
solamente quedó en mi el color gris

Y pensé que era mi final
del laberinto no podía escapar

No busque el apoyo en los demás
no quería suplicar ni tener su compasión
Me hice amigo de la soledad
quien iba a imaginar todo lo que me enseñó

Hoy sonrío recordando la lección
que la vida con paciencia me enseñó

Nada hay bajo el sol que no tenga solución
nunca una noche venció a un amanecer

En la vida no todo es avanzar, a veces un paso atrás
Nunca dudes en cambiar de dirección, si el camino se acabó
A cada sueño, cada idea, cada amor, entrégate con pasión
Lleva siempre la verdad en tu interior, y tu propia religión

Nada hay bajo el sol que no tenga solución
nunca una noche venció a un amanecer

miércoles, diciembre 19, 2007

Al otro lado del silencio

viernes, diciembre 14, 2007

Wait & Bleed

Nada, que me apetecía poner esta canción. Y lo he puesto con este AMV de Naruto porque el videoclip original se escuchaba en mono :S


jueves, diciembre 06, 2007

Apoca-ntastik!

Después de tantos "previos" por el concierto deApocalyptica, que menos que dedicarle unas líneas después de haberlos visto en directo. Primero de todo decir que la Sala Apolo es una auténtica gozada; un sitio pequeñito (cosa que sin duda contribuiria a que se agotasen las entradas), acogedor y con una decoración un tanto "peculiar" pero que casaba a la perfección con el estilo de música de esa noche. Los teloneros resultaron ser un grupo llamado "Lacrima Profundere" (o algo así :S), con un estilo goth-heavy que sirvió para caldear el ambiente para lo que se avecinaba.

Tras unos 35 minutos aproximadamente de teloneros, y con un retraso de tan solo 5 minutos con la hora acordada (lo cual es algo insólito en los conciertos), Apocalyptica salió al escenario. Abrieron con el primer tema de su último disco Worlds Collide, y luego empalmaron con Refuse/Resist. Siguieron grandes éxitos propios y versiones de Metallica: Bittersweet, SOS, Life Burns, Fight fire with fire, Enter Sandman, Nothing else Matters...y muchas más las cuales no recuerdo. Cerraron la noche con un tema peculiar; Seemann (de Rammstein). La verdad es que me sorprendieron mucho y estuvieron geniales. Es toda una experiencia gozar de un concierto tan original y cargado de energía. 100% recomendable.

De paso os dejo algunos videos que he encontrado en Youtube del concierto...no están enteras las canciones pero no está del todo mal.

Que la Fuerza Os Acompañe!


Grace



Bittersweet



Nothing else Matters



Life Burns

domingo, diciembre 02, 2007

Apocalyptica....dos días!

De nuevo, para ir calentando el ambiente previo al concierto del Martes día 4 , unos vídeos calentitos calentitos...

Quutamo


Seek & Destroy


Life Burns

viernes, noviembre 30, 2007

Arkham Nocturno "La otra mitad" Parte 2

Nadie manda sobre mi. Ningún hombre. Ningún dios. Ningún Príncipe.
¿Que significa una afirmacion de edad para los que son inmortales?
¿Que significa una afirmación de fuerza para aquellos que desafían a la muerte?
Convoca tu condenada cacería. Veremos a quien arrastro al infierno gritando conmigo.

Gunther Dörn.
"Das Ungeheuer Darin"

jueves, noviembre 29, 2007

Se acerca el concierto....

Ya pronto llega el día 4 y eso significa....Concierto de Apocalyptica!!!! De nuevo para ir calentando motores, aquí va la canción en directo a 4 cellos de 'One' de Metallica. Una de las tantas canciones que hacen grandes a los 'Tallica. Disfrutad ^^

martes, noviembre 27, 2007

Vaya semanita!

Después de unos días sin escribir nada (concretamente el post de autobombo de mi cumpleaños), me siento enfrente del ordenador con la intención de escribir una pocas líneas. Y es que esta ausencia no ha sido por capricho, más bien por falta de tiempo (como la mayoría de veces). La semana anterior tuve la oportunidad de asistir a uno de esos congresos nacionales de Sectas diabólicas y eso absorbía mucho tiempo y dedicación. Ese pequeño aquelarre se celebró aquí mismo en R'lyeh, y entre tanto grimorio, entidades oscuras y maldiciones primigenias me llamó la atención una curiosidad macabra; el logotipo que presidía todo este festín de conocimiento impío no era otro que el de unos sesos. Sí, unos sesos. Toda una demostración de la depravación y el grado de nihilismo de esta pequeña sociedad.
Dejando estos temas aparte, esta semana tampoco queda exenta de contratiempos placenteros. Para empezar en breve, y casi sin esperarlo, una sorpresa: mañana concierto (con Sashia) de un grupo llamado "Solución Oral Azucarada de Rama". Y eso no es todo, para el Viernes debo preparar toda una Ceremonia de Entrega de premios, y por si fuera poco me tengo que preparar para el Sábado noche: se dice que la antigua princesa de Arkham, Nyham, ha vuelto a la ciudad...y ya se sabe, hay que estar preparado. El Domingo, Día del Señor, si no surgen imprevistos, una excursión junto con Sashia, Aishane, Vincent al interior de la Tierra Media nos reencontrará con Amika.
Así pues una semana que se plantea interesante, sin olvidar el concierto del día 4 de Diciembre de un grupo amantes de los instrumentos clásicos de cuerda: "Armaggedon" o algo así creo que era....Intentaré sobrevivir a todo ello....y si no lo consigo recordadme como lo que fui en vida: unas líneas de texto inconexas sobre un fondo verde.

miércoles, noviembre 21, 2007

viernes, noviembre 16, 2007

Arkham Nocturno "La otra mitad"

Durante décadas Arkham sólo ha conocido una verdad. Unas pocas palabras convincentes, y unos golpes de espadas después y todo cambia. Ha llegado el momento de que callen las armas y que hable la ciudad. Surmia, Baishin y Ambriel habían declinado la balanza, pero... ¿hacia el lado correcto?


El tremere encendió el vídeo, mientras Deliah nerviosa no paraba de dar vueltas a la habitación. Su rostro no sólo era de preocupación, sino de auténtico terror. El televisor dejó de hacer interferencias y comenzó a mostrar la grabación. Tapándose la cara, y sin poder articular palabra ninguna, la recién nombrada princesa de Arkham, apuntó con su dedo al monitor. Los invitados asistían con expectación a la grabación.

....blanco y negro...cámara de seguridad de un banco...




jueves, noviembre 15, 2007

Apocalyptica - "Hope"

El 4 de Diciembre se aproxima y eso significa.....concierto de Apocalyptica!!!!!! Mientras se va acercando la fecha, aquí va otro vídeo/canción, en esta ocasión no es una versión, sino una canción enteramente suya, y en directo. A mi parecer una de sus mejores composiciones; "Hope" del album "Cult" publicado en 2001.
Toda una pasada.

miércoles, noviembre 14, 2007

"La Cuarta Noche" Último Capítulo

VI. El legado de los Oggoth

Lesch bajó las escaleras con la mochila al hombro. Allí esperaban con la puerta abierta Nymphodel y Lisphodel. Recordaba pronunciar las elfas su nombre como si le estuviesen susurrando al oído mientras él estaba en el tercer piso. Era un siseo que se repetía en su cabeza y que no había cesado hasta plantarse ante ellas.
Las miró esperando alguna instrucción, pero ellas permanecían en silencio. Entonces se percató de la figura que esperaba al otro lado de la puerta.
Envuelta por la niebla, con un tinte casi fantasmagórico estaba esperando una bellísima elfa pelirroja con un ceñido vestido de seda negra. Lesch posó sus ojos en la hipnotizante mirada de la sin’dorei, ignorando por completo la presencia de las que habían sido sus anfitrionas. Por los rasgos de la cara, parecía una elfa muy joven, algo más que Nymphodel. Además era un rostro muy familiar para Lesch…

- ¿Asphodel? – fueron las únicas palabras que pudo decir Lesch

La Sin’dorei, hizo una mueca y a continuación sonrió.
- ¿Astarte? – preguntó mientras se acariciaba el vientre.


Lesch tragó saliva. Casi había olvidado porque estaba realmente en aquel lugar. Casi había olvidado el cadáver de Astarte calcinado en Alterac, la carta, las mentiras piadosas….

El elfo nocturno asintió.


Asphodel tendió la mano y Lesch la cogió. Cruzó el umbral de la puerta de la casa de los Oggoth sin tan siquiera mirar atrás. Hechizado por la belleza de la más pequeña de las Oggoth, bajaron la calle envueltos en la niebla sin pronunciar una sola palabra. Mientras, de las casas iban saliendo los habitantes del poblado, con las capuchas oscuras y con las antorchas, manteniéndose a una distancia prudencial de la pareja. El kaldorei seguía ensimismado con Asphodel Oggoth, sin percatarse de presencia de los vecinos de Azif’Al que les seguían hasta la Iglesia.

El silencio se rompía tan solo por el crepitar de las llamas y por los susurros que corrían entre los encapuchados que seguían a la pareja en procesión.

“Ya sólo quedan dos almas” - susurró un anciano con voz temblorosa.

Lesch se detuvó. Su corazón dio un vuelco. Parecía haber despertado del hechizo. Aquella voz la había oído antes. Ahora se hallaba ante la puerta de la Iglesia, con Asphodel a su lado y todo Azif’Al tras ellos. Sin pensárselo dos veces empujó a la elfa al suelo y salió corriendo hacia el bosque. Asphodel se reincorporó y con gesto serio se llevó la mano al vientre; luego correría tras Lesch. Sin rumbo fijo, el elfo nocturno corría siguiendo su instinto, sin momento de descanso para poder reflexionar sobre que camino tomar. La niebla tampoco lo ponía fácil. Finalmente tropezó con la rama de un árbol, y entre la niebla apareció Asphodel que se abalanzó sobre él. Rápidamente sacó la daga y dio un corte en el aire. La elfa cayó a unos metros de Lesch, que ya se estaba reincorporando.

Volvió a pensar en la voz que le había despertado del embrujo. Era el mismo anciano kaldorei que se había encontrado en el camino hacia el Páramo de los Ancestros y le había indicado como llegar a Azif’Al.
Miró a su lado y estaba Asphodel con un corte profundo en el cuello, que sangraba de manera pulsátil con cada latido cardíaco, intentando sin éxito cohibir la hemorragia con la mano derecha. Mareada, dando tumbos de lado a lado, buscaba al culpable de su herida. El elfo dijo unas palabras para si mismo y del suelo brotaron unas raíces que detuvieron a la malherida. Se secó el sudor de la frente y se relajó al comprobar que ya tenía la situación controlada, pese a que no podía evitar cierta culpabilidad por el desmesurado ataque contra Asphodel. Las figuras con antorchas hicieron aparición en el bosque, pero con clara intención de no intervenir. La elfa continuaba perdiendo grandes cantidades de sangre a borbotones. En un último esfuerzo consiguió deshacerse de las raíces y corrió hacia el elfo. Asustado, reaccionó instintivamente y asestó un nuevo golpe con la daga clavándosela hasta la empuñadora en la sien izquierda. Soltó la empuñadura y la elfa cayó redonda al suelo. Había muerto, pero continuaba sangrando y sangrando.

Horrorizado por lo que había hecho, Lesch dio unos pasos hacia atrás, tapándose la cara para no evidenciar la masacre. La bella elfa yacía inmóvil, devorada por la niebla, en un charco de sangre.

No podía ser real, no la puedo haber matado; pensó para si mismo. Se sentía terriblemente arrepentido, y con lágrimas recorriendo sus azuladas mejillas, se arrodilló ante ella. No podía evitar acordarse de la trágica muerte de su prometida. Pero el rostro de Asphodel no le recordaba al de Nyham. Aquellas facciones, a parte de ser muy similares a las de sus hermanas mayores, Lisphodel y Nymphodel, recordaban al humano del retrato familiar de su habitación en el caserón de los Oggoth. Ahora que lo pensaba, las otras hermanas también compartían estos rasgos.

De repente los encapuchados comenzaron a retroceder. Lesch miró a banda a banda y se quedo extrañado. Había algo siniestro en ello; entonces lo sintió. Era como si el aire se hubiese detenido, las ramas de los árboles ya no se mecían, no había viento que moviese los bancos de niebla. Entre los árboles apareció una sombra que poco a poco iba tomando forma. Era el ser envuelto en las ropas negras sobre la silla de ruedas que se acercaba al cuerpo sin vida de la elfa.
Lesch dio un respingo y se puso en pie sin dejar de perder la vista a la criatura. Retrocedió unos pasos. Su corazón se aceleraba, un sudor frío le corría por todo el cuerpo. Era como si su alma presagiase un horror primigenio. Unos pasos más atrás. La silla paró a medio metro de la elfa que ya había dejado de sangrar. La criatura se dejó caer de la silla y comenzó a arrastrarse por el suelo. Las largas uñas se clavaban en la tierra e impulsaba su cuerpo amorfo con sus huesudos brazos. Su respiración agónica resonaba en la cabeza del joven Lesch. Finalmente, una amalgama de jirones negros envolvían el torso de la bella Asphodel, bajo el cual se movía un escalofriante bulto.


El corazón se aceleraba por momentos, incluso le faltaba el aire. De la mortaja que se había posado sobre la elfa, surgió la cabeza de la criatura. Instintivamente Lesch giró la cara pero no pudo evitar que aquella imagen se grabase a fuego en su cabeza. El rostro momificado de aquel ser no era más que el vestigio de una cara humana. Aquella especie de demonio viviente empezó a beber de las heridas de la muerta. Lesch retrocedió un par de pasos más, y se llevó la mano a la boca pero no pudo contener el vómito. Se limpió la boca con la otra mano. Se sentía mareado, con la mirada borrosa. La niebla se tornó de una fosforescencia verde. El viento volvió y empezó a agitar las ramas de los árboles con fuerza. Bajo las telas negras que cubrían Asphodel, el bulto comenzaba a crecer y crecer. Los brazos cadavéricos del ser se engrosaban. Su rostro comenzaba a rejuvenecerse. Los árboles se agitaban con más y más fuerza mientras Lesch apenas se sotenía en pie. Un dolor muy fuerte le oprimía el pecho y la sensación de ahogo había aumentado más aún. Sentía como si la misma muerte se hubiese presentado allí mismo, como si toda esperanza hubiese abandonado aquel maldito lugar. Quería apartar la mirada de la pulposa masa de jirones que crecía y crecía pero no podía. La criatura, envuelta en las telas negras, había dejado de beber ya. Poco a poco iba aumentando de volumen. Su rostro ahora correspondía al de un humano, el mismo humano del retrato. Cuando ya alcanzó el doble del tamaño del elfo dejo de crecer. Entre las telas negras resplandecía ahora una siniestra armadura negra que cubría todo su cuerpo. Alzó su colosal brazo derecho y de la nada apareció una espada cuya hoja era tan gruesa como el tronco de un árbol. Kadoz’Al Oggoth había regresado.

La locura se apoderó de Lesch y salió corriendo esquivando como podía los azotes de las ramas. El dolor en el pecho aumentaba, casi no podía respirar. Podía sentir como su alma se iba haciendo pedacitos poco a poco, como su vida se consumía segundo a segundo. Buscó su varita en el cinto pero no la encontró. Recordó que se la había dejado en el suelo cuando cayó por las escaleras que llevaban al desván de la casa. Se derrumbó agotado. Cayó boca arriba sobre una roca. Podía oir las pisadas del caballero como lentamente se iba acercando. El miedo le hizo vomitar de nuevo. La sangre le hervía. Los músculos temblaban y sus huesos empezaban a retorcerse. Un nuevo vómito, esta vez de sangre. Más pasos. Crec!!! Pudo oir como los huesos de sus piernas estallaban, destrozados por una voluntad invisible y etérea. Las pisadas cesaron. Lesch sentía sobre sí una presencia maldita, ancestral, que despojaba toda muestra de vida a su paso. El elfo miró a Kadoz’Al y vio en sus ojos el origen de un mal primigenio, un horror primitivo más allá de todo entendimiento. El Caballero de la Muerte devolvió la mirada al elfo nocturno. Lesch apartó la mirada. Ya no había dolor ni ahogo. Una sensación de paz recorría su cuerpo. La fosforescencia verde había desaparecido. A lo lejos se acercaba a paso ligero una figura conocida....

...Nyham...

martes, noviembre 13, 2007

"La Cuarta Noche" Capítulo 5

V. La cuarta noche

Cuarto amanecer en Azif’Al desde la llegada de Lesch. El elfo no había pegado ojo en toda la noche. Su rostro no podía evitar mostrar signos evidentes de cansancio físico y mental. Cada segundo que pasaba allí le parecía todo más irreal. Con la mirada perdida, se resistía a bajar a desayunar y ver el asiento de Amariel vacío. Prefería vagar por su austera habitación, pasando el rato mirando los retratos familiares que decoraban pobremente las paredes. Ya había mirado cientos de veces el retrato del mismo noble humano posando con varias jóvenes elfas.
Tras varias horas en la habitación bajó al salón principal. Allí estaban Lisphodel y Nymphodel junto con el ser envuelto en telas negras sobre la silla de ruedas. Lesch lo tenía bien claro; aquello no era humano. Parecía más bien un amasijo de carne con brazos y piernas escuálidos ocultos bajo metros de tela negra. Fue entonces cuando al fin, el elfo explotó de rabia.
En un abrir y cerrar de ojos desenfundó su varita y apuntó a la criatura sobre la silla de ruedas a la vez que gritaba:

- Alejaos de ese engendro!!!

Los ojos de las elfas se posaron sobre el elfo que hasta entonces había pasado inadvertido. Lesch podía sentir como tras aquella capucha, la criatura le examinaba y estudiaba minuciosamente.

- Pero Lesch, bajad esa varita. No hay motivo para ponerse así. – dijo dulcemente Nymphodel mientras se acariciaba el vientre.
- Callad!!!! – el elfo apuntaba ahora a Nymphodel a la vez que se llevaba la otra mano al oído como queriendo desesperadamente deshacerse de algún pensamiento o alguna voz perturbadora.

El brazo que sostenía la varita estaba totalmente extendido, tenso. Empezaban a brotar algunas chispas de la punta de la varita. Podía escuchar la respiración superficial del ser de la silla de ruedas. Era una respiración agónica, pre-mortem. Lisphodel, se comenzó a acercar con paso decidido al elfo. Una extraña paz se iba apoderando de Lesch a medida que se acercaba la sin’dorei, y poco a poco iba bajando la varita. Finalmente, Lisphodel acompañó con su mano a bajar del todo el brazo que sostenía la varita que amenazaba a su hermana.
- Calma Lesch. No hay razón para ponerse así. Él es el abuelo Oggoth. El pobre ya no puede valerse por si solo y ahora nosotras nos encargamos de él.

Lesch quedó mudo. No sabía porque toda la ira se había desvanecido. No tenía ni fuerzas para hablar, ni pensar. ¿Aquella cosa era el abuelo de las hermanas Oggoth? Realmente estaba demasiado agotado para buscarle explicación a todo ello.
- Será mejor que te eches un rato en la cama. Tienes cara de cansado.

Sin poder rebatir nada, Lesch subió las escaleras como si no hubiese pasado y se echó sobre la cama. Pasó la llamada de la cena a la que no acudió. Y entonces comenzaron de nuevo los ruidos del cuarto piso.
Tres golpes contundentes, luego quejidos, lamentos y arañazos sobre la madera. El keldorei cogió la almohada y se la puso sobre la cabeza para no oír más. Los ruidos continuaban, incluso cada vez más intensos. Harto arrojó la almohada al suelo. Entonces notó algo húmedo en su nariz. Se llevó un dedo a ella y lo observó. Era sangre.

Miró al techo y observó como pequeñas gotas de sangre se filtraban a través de los tablones de madera del techo. Respiró hondo y aunó todo el valor que le quedaba. Se alzó y salió de la habitación hasta las escaleras que llevaban a la trampilla del desván. Estaba decidido de una vez por todas a acabar con esa locura. Al menos averiguaría que diablos había en aquel piso. Comprobó que aún tenía la varita y la daga en el cinto. Empujó la trampilla ligeramente e intentó ver por la rendija pero todo estaba oscuro. Mientras sostenía la trampilla echó mano de la varita. La puso a la altura de la pequeña rendija. Empezaron a brotar chispas de la punta de la varita. Con una mano sosteniendo la pesada trampilla y con la otra la varita, de puntillas en los escalones, Lesch abrió los ojos tanto como pudo esperando el inminente resplandor de la varita. Ya venía el resplandor. El suelo del desván iba iluminándose.

Poom!!!

Algo golpeó desde el desván la trampilla y la cerró, haciendo caer al elfo al suelo. Al incorporarse pudo oír risas que provenían, como no, del desván. Risas….en plural. Hubiese lo que hubiese, era más de uno; pensó Lesch.
Enrabiado, volvió a subir los escalones. Cerró la mano en un puño y propinó un brutal golpe a la trampilla que la hizo volar por los aires. Ya no había vuelta atrás.

Boom, boom!!!

El elfo se quedó helado.

Lesch!!!!

lunes, noviembre 12, 2007

"La Cuarta Noche" Capítulo 4

IV. La llamada



Segundo día en Azif’Al. Apenas había dormido aquella noche y bajó al desayuno donde nadie comentó nada sobre los ruidos que escuchó en el cuarto piso. ¿Acaso se estaba volviendo loco? ¿Nadie más había oído los ruidos del desván? El elfo tenía la sensación de que aquella habitación, de que toda la casa no emitía un ambiente “sano”. Otra cosa llamó la atención de Lesch, el orco no estaba en la mesa; al parecer se había marchado con todas sus cosas. Se acercó a preguntar a la bella Nymphodel porque se había marchado, y ella le contestó que un compañero del escuadrón del orco pasó a recogerlo.

Hastiado del antiguo caserón, y con la necesidad de aire fresco, Lesch decidió salir a dar una vuelta por el pequeño pueblo. Amariel, la humana, le acompañó en su pequeña excursión por Azif’Al. Fue una vuelta breve por el pueblo, visitando la Iglesia que permanecía cerrada a cal y canto, y la plaza donde estaba la estatua de un humano con su portentosa armadura, cuya inscripción al pie de la columna rezaba “En Honor al Gran Lord Kadoz’Al”.


Las horas pasaban lentamente. Llegó la cena, y luego de nuevo Lesch en su habitación entretenido con el crujir de las maderas de la casa.



Boom, boom!!!



De nuevo, los dos golpes en la puerta de abajo y el crujir de la puerta principal al abrirse. Una nueva llamada; un nuevo nombre que recorría toda la casa. Unas pisadas a toda prisa y se oyó cerrar la puerta principal. Aquel ruido de pisadas no podía ser otro que el gnomo. Al poco tiempo, desde el piso superior volvieron los lamentos, quejidos y arañazos contra la madera. Desesperado, el elfo se tapó los oídos pero incluso así los ruidos no se iban. Su corazón parecía salirse del pecho. Sin saber que hacer, abrió la ventana y se asomó para ver si un poco de aire fresco le calmaba. Todo lo contrario, pues lo que vio le inquieto aún más. Decenas de habitantes de Azif’Al, de todas las razas (orcos, elfos, humanos, gnomos, nagas, trolls) marchaban en silencioso séquito, antorcha en mano hacía la Iglesia. Aquella extraña procesión de figuras encapuchadas heló la sangre del elfo. Cerró la ventana y volvió a la cama. Aquello debía ser una pesadilla. No tenía otra explicación.


Tercera mañana en Azif’Al. La niebla seguía sin dar tregua a las calles del pequeño pueblo. En el desayuno, pudo comprobar que el gnomo no estaba y que de nuevo nadie comentaba los ruidos de la buhardilla de la casa. Además solo les acompañaba la mayor de las hermanas; Lisphodel.


Llamaron a la puerta, y la sin’dorei de pelo plateado recibió a un elfo de la sangre que por lo visto pasaría unos días para reposar de unas heridas y así proseguir su camino más adelante. Lesch observó la escena y decidió subir a la habitación. Al subir, vio en el pasillo del segundo piso la figura de Nymphodel que entraba en una habitación. Movido por la curiosidad, sigilosamente se acercó al umbral de la puerta donde había entrado la elfa y asomó la cabeza. Allí pudo ver a la elfa arrodillada ante una figura envuelta en ropajes oscuros sentada sobre una silla de ruedas. A la mente le vino la figura que vio fugazmente en el pasillo del segundo piso el primer día en la casa. Nymphodel estaba acomodándole la ropa a la criatura sentada sobre la silla de ruedas. El keldorei no pudo ver nada más que la toga y la capucha sin correr el riesgo de ser detectado. Sacó la conclusión que fuese lo que fuese que se ocultase bajo esas telas negras, era extremadamente delgado.

Llegó la noche. Lesch tumbado en su cama pudo oír las dos llamadas a la puerta principal.



“Amariel”



De un salto de incorporó y bajó a toda prisa las escaleras. Desde el último rellano vio la puerta principal abierta, y la humana, con cara de preocupación, a punto de cruzarlo. Amariel, antes de que diese el último paso, giró la cabeza y vio a Lesch que le observaba desde la escalera. La humana bajó la mirada y marchó de la casa. Él sabía que no la volvería a ver jamás.

Resignado, el kaldorei subió hacia su habitación. En el pasillo del segundo piso volvió a ver aquel ser oculto tras las vestimentas negras sobre la silla de ruedas. Entonces vio las cadavéricas manos sobre las ruedas de su silla. Eran pálidas, huesudas y no más gruesas que dos de los dedos del elfo. Continuó subiendo peldaños hasta su habitación. De nuevo los ruidos de la buhardilla; varios golpes secos, arañazos sobre la madera, quejidos….Ya no podía soportarlo más. Se asomó por la ventana y volvió a ver el séquito de figuras encapuchadas entrando en la Iglesia. Sin pensárselo dos veces, cogió una daga y una varita de su mochila y saltó por la ventana. Estaba decidido a averiguar que tramaban los habitantes de Azif’Al. Con sigilo y amparándose entre sombra y sombra llegó hasta la puerta de la Iglesia, donde ya hacía que el último encapuchado había entrado. Ningún ruido provenía del interior. Abrió un poco y echó un vistazo. No había nadie.
Entró.
Bajo el altar se veía una pequeña rendija de donde provenía luz. Movió el altar y vio una escalera tallada en la piedra que conducía a una gruta subterránea. Bajó unos peldaños y aguzó los sentidos.



….



Algo debió oír porque a los pocos segundos corría de vuelta a la casa Oggoth. Una vez en su habitación intentó conciliar el sueño sin poder quitarse de la cabeza los cánticos rituales y el familiar alarido de terror que oyó en la gruta bajo la Iglesia. Su instinto no le había fallado; no volvería a ver a Amariel.

sábado, noviembre 10, 2007

Gatos & Jauelin

¿Quién dijo que los gatos caen siempre sobre sus cuatro patas? No es verdad, los gatos NUNCA caen....

viernes, noviembre 09, 2007

"La Cuarta Noche" Capítulo 3

III. La primera noche

Lesch dejó la mochila en el suelo y estiró los brazos. Cerró la puerta y se estiró sobre la cama. Estaba en una de las habitaciones del tercer piso, donde le habían llevado las dos propietarias de la casa. Durante el ascenso por las escaleras se habían presentado. Las dueñas de la casa eran tres hermanas, de mayor a menor; Lisphodel (la del pelo plateado y vestido largo morado), Nymphodel (la joven rubia de vestido corto verde jade) y Asphodel. Le había parecido extraño que no le preguntasen que relación tenía con Asphodel y que venía a hacer. Al igual que le había llamado la atención la normalidad del trato pese a ser él un elfo nocturno y ellas elfas de la sangre. Más aún le era bizarra la relación entre el humano caído en Alterac y la sin’dorei Asphodel. Pero en el momento en que apoyo la cabeza sobre la almohada, empezó a ver a sus dos anfitrionas de una manera diferente. Aquellos cabellos sueltos, aquellos ojos, esos vestidos…Un pinchazo en el corazón, en lo más profundo del alma de Lesch. Aquellos pensamientos inconscientes habían ido demasiado rápido y se habían topado con el recuerdo de su amada.

Nyham . Suspiró. Se llevó la mano al bolsillo y sacó el pequeño portarretratos. Sin embargo no se vio con corazón de abrirlo para mirar la imagen de su prometida. Devolvió el portarretratos al bolsillo y en su lugar sacó la carta. La desenvolvió y la releyó. Quizás así dejaría de pensar en las dos hermanas Oggoth. No resultó, y dejo la carta a un lado de la cama. Se levantó de un salto y empezó a caminar por la gélida habitación. Aquella estancia estaba endiabladamente fría, se notaba que no había estado habitada en siglos. Se asomó por la ventana y vio las tristes calles y las viejas y destartaladas casas de Azif’Al devoradas por la niebla. Dio media vuelta y observó la habitación. Decoración austera; una cama, una mesita, un armario de madera, un espejo y algún que otro cuadro familiar. Nada le hizo quitarse de la cabeza a las dos bellas sin’dorei.
Unas horas más tarde, la dulce y sosegada voz de Nymphodel recorrió toda la casa. Era la hora de comer. Más sorpresas le aguardarían al bajar al comedor. Sentados esperando la comida estaban un orco, una humana y un gnomo. Lesch se sentó al lado del gnomo, y las elfas comenzaron a traer comida y a comer con ellos. Durante la comida pudo averiguar, que los tres habían llegado a Azif’Al por diversos motivos, y que en busca de un lugar donde pasar unas noches acabaron en la casa Oggoth, pues era la más grande del poblado y la que tenía la tradición de acoger a los viajeros.
Acabó la comida y el kaldorei subía las escaleras acompañado de la humana.
- Amariel, si quieres podemos ir a dar una vuelta por el pueblecito. Parece algo sórdido pero así podemos matar el tiempo.
- Está atardeciendo. Ya es tarde. Las hermanas no nos permiten salir de la casa cuando es de noche. Dicen que es peligroso. – al oír esto, el elfo nocturno frunció el ceño.
- ¿Peligroso?
- Sí, eso parece – la humana miraba al suelo mientras pasaban el replano del siguiente piso – Si quieres mañana…aunque tampoco hay mucho que ver.
- De acuerdo. – Lesch veía en todo eso un comportamiento extraño, pero pensó que no eran más que manías de gente que no había salido del pueblo. Subió un nuevo tramo de escaleras, asomándose al pasillo del segundo piso de la casa, donde la humana había bajado la vista y allí vio de manera fugaz una sombra, una figura oscura sentada en una silla en medio del pasillo.

Llegaron a sus habitaciones y se despidieron. En la cena se volvieron a encontrar todos; elfo nocturno, orco, humana, gnomo y las dos elfas de la sangre. Al finalizar de nuevo a las habitaciones. Lesch deseaba que pasasen cuanto antes los días hasta el regreso de Asphodel. Aquel lugar era demasiado aburrido.

Boom, boom!!!

Alguien picó dos veces de manera contundente a la puerta de abajo. Lo pudo escuchar con claridad desde el tercer piso, así como el crujir de la puerta principal al abrirse. Alguien pronunció un nombre y en unos segundos unas pisadas bajaban las escaleras. Por la contundencia de las pisadas no podía ser otro que el orco. Escuchó como se cerró la puerta y de nuevo el silencio roto por el demencial crujir de las maderas de la casa por el frío de la noche. Se tumbó en la cama. A un lado estaba la carta. No recordaba haberla dejado allí, pero ahí estaba. La volvió a abrir y a leer. Pensar en como darle la noticia a Asphodel le mantendría ocupado. ¿Realmente le mentiría sobre Astarte? ¿Creería Asphodel a un desconocido? El sueño iba viniendo poco a poco…

Broooooommmmmm!!!!

Un golpe seco en el techo de la habitación sacó al elfo de su ensueño. Era como si algo se hubiese desplomado del piso superior, del desván. El corazón se aceleró. A continuación, un alarido proveniente del mismo piso heló la sangre del elfo. Luego unas uñas rascando el suelo del desván con una respiración superficial de fondo. Al cabo de unas horas los ruidos cesaron y Lesch, aún agitado por lo que había oído, pudo dormir….o al menos lo intentó.

jueves, noviembre 08, 2007

"La Cuarta Noche" Capítulo 2

II. La antigua casa Oggoth

Lesch recobró el aliento tras subir la empinada calle del pequeño pueblo de Azif’Al y allí estaba ante él; la gran casa de la família Oggoth.

Encontrar información sobre Asphodel había sido una tarea titánica, y no fue hasta que alguien en algún lugar mencionó las palabras “Costa Oscura” cuando la búsqueda tomó un rumbo acertado. Lesch preguntó por todo Auberdine y nadie le supo decir nada ni de Asphodel ni del humano Astarte. Pero por fortuna vagando sin rumbo fijo por el camino que lleva al Páramo de los Ancestros, se encontró con anciano kaldorei que con voz temblorosa le dijo que probase en Azif’Al, un pequeño pueblo al sur de Ameth’Aran.

Sin nada que perder, el joven elfo nocturno se adentró en la espesura del bosque amparado por la luz del amanecer. Al fin, tras hora de rodeos encontró Azif’Al. Un par de calles ocultas bajo un manto de niebla, poco más que una docena de casas antiguas, una pequeña plaza con una polvorienta estatua y una iglesia era todo lo que quedaba en pie en Azif’Al. Un refugio, gris, austero, triste, carente de vida. Por sus calles paseaban en silencio todo tipo de seres de Azeroth; orcos, humanos, enanos, trolls…y todos parecían observar con curiosidad al recién llegado. Un atisbo de hostilidad que se intuía en sus miradas hacía que el pobre Lesch no se sintiese bienvenido. Pero si allí estaba Asphodel, él debería encontrarla. Se acercó a un venerable enano que estaba apoyado a los pies de la descuidada estatua de la plaza y le preguntó.

“¿Asphodel?

Supongo que te refieres a la menor de la noble família de los Oggoth. Asphodel Oggoth. Viven en el gran caserón al final de esta calle. “


Y al final de la calle se erguía el caserón de cuatro plantas de los Oggoth: un edificio gris, antiguo, de arquitectura humana, cubierto por enredaderas y con las paredes agrietadas por las inclemencias del tiempo. Lesch llamó a la puerta. Mientras esperaba la respuesta, sostenía con sus manos la carta de Astarte, durante el camino había pensado que le diría a Asphodel…quizás mentiría, diría que conocía algo a Astarte, que era un gran tipo…Quería hacer más llevadera la pérdida del ser amado.

La puerta se abrió y aparecieron en el umbral dos sin’dorei. Las dos esbeltas y pálidas elfas eran la personificación de la belleza. Sílfides de pelo largo con vestidos vaporosos de seda que dejaban poco a la imaginación. La más alta de la dos, de pelo plateado y con rasgos que hacían pensar que era la mayor, llevaba un vestido largo morado. Mientras la otra elfa, más joven, rubia, llevaba un vestido algo más recortado de color verde jade. Ambas, con gesto serio posaron sus ojos esmeralda sobre Lesch.

- ¿As….Asphodel Ossgoth? – El elfo nocturno aún estaba conmocionado por el inesperado encuentro con las dos sin’dorei que, en un principio, no habían adoptado ninguna postura hostil.
- En estos momentos nuestra querida hermana Asphodel no está. – dijo con una encantadora voz la elfa del pelo plateado – Pero adelante joven elfo. Tenéis cara de cansado, pasad y reposad.

Las dos elfas se echaron a un lado para que Lesch pudiese entrar. Este guardó disimuladamente la carta y cruzó el umbral.
- Puedo saber cuando llegará Asphodel, tengo un….
- Asphodel está fuera de Azif’Al por unos días. Los amigos de nuestra hermana son nuestros amigos, y nos haría un gran honor si la esperase alojado en una de las muchas habitaciones de la casa.

Lesch estuvo apunto de decir algo, le parecía abusivo quedarse allí unos días para luego dar una mala noticia, pero la más joven había cerrado ya la puerta. El elfo comprendió que quizás necesitaban algo de compañía en aquella casa tan grande y en un lugar tan apartado. Un sentimiento de compasión se apoderó de él y aceptó.

- ¿Cuánto tiempo tardará en llegar Asphodel?
- No tardará en llegar, esta noche no, pero en cuatro noches debería estar de vuelta en casa.
- Cuatro noches, entiendo….

martes, noviembre 06, 2007

"La Cuarta Noche" Capítulo 1

Título: “La cuarta noche”

I. Una carta perdida

Aún se podía percibir el olor a la batalla. Esa mezcla entre sangre, cenizas, sudor y el óxido de las espadas inundaba aún el valle de Alterac. Ya no se oían gritos, ni suplicas ni lamentos. Todo silencio. Un silencio roto solo por el silbido del viento corriendo entre los árboles. La contienda, al menos por aquel día, había cesado.
Tras la espesura de la niebla se distinguía una silueta corpulenta que se hacía camino hasta lo alto de una pequeña colina. Lesch, era el único que había con vida en todo el valle. El joven elfo nocturno había sido un gran combatiente antaño, pero tras la repentina muerte de su prometida, se había sumido en una terrible depresión que había hecho estragos en su forma física y mental. Es por eso que Lesch no estaba en Alterac para combatir; llevaba meses trabajando allí recogiendo los destrozos de las disputas entre Horda y Alianza, dejando el campo despejado para la siguiente batalla.

Y allí estaba el kaldorei, vagando lastimosamente con un saco a sus espaldas cargado de la chatarra que iba recogiendo de entre los cuerpos mutilados. Mientras las cenizas volaban a su alrededor, poco a poco el elfo se hundía más en la nieve. Ya casi había acabado, tenía el saco casi al límite. Se secó la frente y se acercó a los restos de lo que parecía que había sido un humano. Lesch dejo caer el saco y lo abrió…. armadura de placas hecha trizas, una espada rota, un casco mellado…y entre los restos calcinados del humano había una carta.

Dudó durante unos segundos, y luego el elfo cogió la carta. Se limpió sus pobladas cejas de las cenizas que caían como si fuesen verdaderos copos de nieve y desenvolvió la carta.

“Querida Asphodel;

Son mis últimos días en el frente, estas últimas semanas sin ti parecen haber sido años. Te escribo estas líneas antes de iniciar de nuevo la defensa de nuestra torre, en cuanto llegue la noche daré esta carta al mensajero oficial para que te la haga llegar cuanto antes.
Tengo ganas de que esto acabe y volver a tu lado y no separarme de ti nunca más. Pareces haberme hechizado amor mío, en cuanto abandone Alterac y cobre mi paga podremos vivir junto y, casarnos.
Cuídate mucho. Besos.
Siempre tuyo; Astarte “

Por la fría mejilla de Lesch corrió una lágrima. Desde que había aceptado aquel empleo, había trabajado como un autómata; de manera mecánica y sin sentimientos, y por primera vez desde la pérdida de Nyham un escalofrío recorrió su cuerpo. Pudo sentir el dolor de esta tal Asphodel, esperando y esperando a su amado…e incluso pudo oír en su propia cabeza el último grito de Astarte antes de morir.

El atardecer llegaba al Valle de Alterac, y allí permanecía inmóvil el kaldorei, arropado por el inusual silencio del campo de batalla, con el rostro y el cuerpo cubierto por las cenizas, sosteniendo la carta. De nuevo una pareja rota por la guerra….una tragedia más….aquella historia no le era extraña.
Pensó en Asphodel, ¿qué sentiría al enterarse de la noticia? ¿y la carta?
Entonces lo decidió; sería él en persona quien daría la noticia a Asphodel.

Boo!!!

Yepale!!!!

Bueno no tenía una manera mejor con la que inicar el artículo así que esa presentación tendrá que ser válida :P

A lo que iba. Hace unas semanas, con motivo de Halloween, promoví un Concurso de Relatos de Terror entre los jugadores de la comunidad forera del reino de Shen'dralar de...¿adivináis que juego? Exacto, el WoW. La cosa era sencilla, historias de terror con el telón de fondo del mundo de Warcraft (....world of....bah! que chiste más malo me ha quedado). Aún está por decidir ganadores y realizar la ceremonia de entrega de premios, pero he decidido publicar también en el Rincón el relato que he presentado. Se titula "La Cuarta Noche". Es algo largo....bastante....consta de seis capítulos, y aunque tiene léxico relacionado con el mundillo del videojuego, creo que es entendible para cualquier profano en la materia. En los próximos días iré colgando un capítulo diferente hasta completar los seis.
Espero que los disfrutéis.
Ahora os dejo la imagen que apareció en la sección de acontecimientos de la Comunidad de la web oficial del Warcraft donde se anunciaba este proyecto...y es que me hizo mucha gracia que se fijasen y lo publicasen de esta manera tan abierta...
PS: No os estoy engañando....el nick de Ereshkigal es el que utilizo en el juego ¬¬

domingo, noviembre 04, 2007

Normalidad establecida....

El blog ha vuelto a su estado original....proximamente añadir los enlaces a los portales de interés.

Y por supuesto, proximamente más cosillas, entre ellas nuevos fichajes :O


Que la Fuerza Os Acompañe!